Desde Suiza con amor

Bandera Suiza

Queridos y crueles lectores.

Me hallo en Suiza. País neutral y protegido por todos, porque él tiene el dinero de las personas a las que admirais. Suiza, país de riqueza y de trenes caros, es una cosa tremenda. Un país lleno de lenguas, y en la que servidor sinceramente se hace la picha un lío (parafraseando al vulgo) cuando va montado en el transporte de pobres que es el tren, aunque menos vulgar que el autobús (sólo de escribirlo me imagino a chonis like as Belén Esteban pulsando la tecla de “parada” con cara de “esto no parahh“). Pero que caros son los transportes.

Yo desde el balcón de casa de mis anfitriones, con la vista de los Alpes de fondo

Este lugar tan maravilloso está habitado por personas variopintas, suizo-alemanes, suizo-italianos, suizo-franceses y chusma extranjera, de la que ahora mismo y por ya poco tiempo, soy parte. Pero que caros son los transportes.

Todo el mundo es tremendamente correcto. Voy a hacer usos de tópicos pero es verdad. La gente paga su billete de tren aunque no venga el revisor y no he visto suciedad aparente por las calles. Pero que caros son los transportes.

Ayuntamiento de Sierre

En esta vorágine suiza, he visitado Sierre, Sion y Crans-Montana. En Sierre he estado más tiempo, es una ciudad correcta, grandecita, con una zona antigua muy bonita y una zona residencial muy amplia, rodeada de unos magníficos viñedos. Es “la Jerez de Suiza“. Sion es como digamos, una ciudad monumental, hay grandes edificios y tres grandes castillos, además de un barrio antiguo de los “con encanto” de verdad. Por Sion hice senderismo y todo. Crans-Montana es donde esquía la élite centroeuropea, es una pueblo “tópico”. Es justo lo que todos os pensais de Suiza: casas de madera con nieve en lo tejados. Queridos míos, lo que os creeis que es Suiza, es lo que es Crans-Montana. Eso si, precioso, pero que caros son los transportes.

Vista de los edificios de Crans-Montana, donde se respira dinero.

En este ir y venir de localidades, he estado también en MILÁN, capital económica de Italia, que está a unas dos horas y media de Sierre. En Milán, locura: Duomo, inauguración de la tienda de GAP, visitas a Zara, Ripley y tienda Ferrari, y la esencial La Rinascente. Por supuesto, la Scala de Milán, galería Vittorio Enmanuelle, museo de Historia Natural y Castillo Sforzesco. Que baratos eran los transportes en Milán.

Y ya poco más me queda por estas tierras. Pronto volveré a Sevilla (España), tronío patrio, a seguir trabajando y ganándome el pan con el sudor de mi frente, por mucho que me cueste aceptarlo. Echaré de menos las vistas diarias desde mi ventana a los Alpes Nevados, y algún que otro paseo entre los viñedos

Y por el momento, no os aburro más. Un abrazo a todos mis lectores ávidos de noticias y que tengáis un buen comienzo de semana.

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Un comentario en “Desde Suiza con amor

  1. Me alegra infinitamente que te le estés pasando tan bien, embarcado en el turismo extremo alpino; pero a mi alegría se le suma una envidia que no conoce límites.
    Abrazotes!

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